París. Ruta Día 1. Montmartre, Sacre Coeur, Torre Eiffel, Trocadero…

Llegamos al aeropuerto!!!

El primer día, llegamos muy temprano a París. A las 9 y media ya estábamos en la ciudad y esto hizo que pudiéramos aprovechar al máximo. Primero hicimos una parada en el hotel, para dejar en conserjería el equipaje y poder ir ligeros. Llevábamos preparada una ruta de casa (que fuimos modificando sobre la marcha) y emprendimos rumbo hacia el barrio de Montmartre.

La primera parada fue una panadería, para reponer fuerzas, nos comimos unos bocadillos de jamón serrano con queso azul, que nos devolvieron la energía, que desde las cuatro de la madrugada que andábamos en pie, falta nos hacía. Justo al lado teníamos el impresionante edificio de la Ópera Garnier y dimos una vuelta alrededor (no era una de nuestras preferencias, y no entramos por dentro, lo dejamos para otro viaje). Un poco más adelante teníamos las galerías Lafayette, nos acercamos a verlas, más por fama que por otra cosa… no dejaba de ser un centro comercial y nosotros ya tenemos nuestro Corte Inglés :D.

En este punto ya íbamos acercándonos hacia Montmartre. La primera parada en el barrio fue en jardín del Square Jehan Rictus, en la Place des Abbesses, donde está “Le Mur des je t’aime” (El muro de los te quiero), un impresionante muro de azulejos de cerámica, con las palabras “te quiero” escrito en 250 idiomas, obra de Frédéric Baron y Claire Kito.

El muro de los ‘Te Quiero’
El muro de los ‘Te Quiero’

La siguiente parada fue la Place du Tertre (la plaza de los pintores), donde se reúnen infinidad de artistas, para hacer retratos a los visitantes y exponer sus cuadros. La parte bohemia y artística de Montmartre.

La Plaza de los Pintores
Crepería en la Plaza de los Pintores

De aquí nos dirigimos a la basílica de Sacre Coeur (el Sagrado Corazón). Donde pudimos admirar la majestuosidad de este precioso edificio y descansar un poco en los jardines que hay a sus pies. Decir que todos los días que estuvimos, tuvimos temperaturas de más de 25 calor, y era necesario ir parando de vez en cuando a resguardarse del sol.

El Sagrado Corazón
El Sagrado Corazón
El Sagrado Corazón

Llegó el momento de retomar el paseo y empezamos a dejarnos ir pendiente abajo, paseando tranquilamente. Nos encontramos una crepería, donde pedimos una crepe de Nutella (había que romper el hielo, eran necesario), que nos comimos a medias y nos sentó estupendamente. A eso de las dos y pico de la tarde llegamos al hotel. En principio pensábamos que lo que habíamos hecho por la mañana nos iba a tomar el día, así que decidimos darnos una ducha, y hacer un poquito de siesta, que el sueño ya nos acechaba.

Al despertarnos, decidimos ir a ver la Torre Eiffel. Así, a lo loco, a por el premio gordo. Como os dijimos en la entrada anterior, íbamos sin las entradas y queríamos ver como estaba el tema de la cola. Así que cogimos el metro y nos dirigimos hacia allí, paramos en una estación que te dejaba muy cerca de los Campos de Marte, y dando un paseo por estos jardines llegamos a la torre… que vista, verla por primera vez impacta. Pasamos por el control de seguridad (en todos los sitios relevantes había, te miraban bien la mochila y a ti). La cola para subir al segundo piso era corta, hicimos unos 20 minutos y al ascensor. Lo cierto es que es impensable ir a París, por primera vez y no subir a la torre. Cris tiene cierto miedo a las alturas, y con el segundo piso tuvimos más que suficiente. Hicimos fotos desde todos los ángulos, os dejamos unas cuantas:

Salimos pronto y Cris comentó que los Jardines de Trocadero estaban cerca. Así que para allí que nos fuimos. Son espectaculares, llenos de gente y de vida. Y la vista de la torre desde ellos es espectacular. Creo que ha sido uno de nuestros sitios favoritos, y, de hecho, hemos ido varias veces en los días siguientes, con cena picnic incluida.

Se nos hacía tarde, y decidimos volver al hotel. Para un día estaba bien y el cansancio ya era evidente. Antes de subir a la habitación hicimos una parada en uno de los locales que teníamos localizados previamente. Se trataba de un comercio pequeño de la cadena Nick. Hacen pizzas caseras sencillas, con la base de tomate y queso y un par de ingredientes, y por 10-12 euros te puedes llevar comida para que cenen un par de personas.

Y este fue nuestro primer día en París y nos salió bastante redondo ¡no pudimos pedir más!

Un abrazo de Oli, Cris y Pedro.

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